Mari Alcalá/ Cosoleacaque, Ver
Hace 20 años don Julio, un hombre trabajador, jubilado de Pemex, depositó los ahorros de toda su vida y su finiquito en el banco. El error de don Julio fue haber confiado Ana, su hija menor, ya que ella le pidió que para evitar vueltas en el banco, el dinero lo iba administrar y que en cualquier momento que lo necesitara se lo devolvería a su padre. Pero resulta que ahora Ana no le quiere entregar el dinero, porque se ha enamorado y el plan es darle el dinero a quien considera el “amor de su vida”.
Don Julio, tiene 88 años, y dos hijas, Ana y Erika, de 50 y 52 años, que han dependido económicamente de él, no trabajan, no estudiaron, ni se casaron, ni tuvieron hijos, una de ellas discapacitada.

Don Julio pensando en su hija Erika, quien esta discapacitada, quiere dejarle un fideicomiso. Este es el motivo por lo que el adulto mayor le ha pedido sus ahorros a Ana, pero ahora ella no le quiere entregar el dinero. Ana se ha involucrado a sus 50 años con un hombre casado, y se dice enamorada. Tanto así que lo intento llevar a su casa para que don Julio lo mantuviera.

Se trata de Carlos, quien ha resultado un vividor y mantenido, pues ya vio una manera de aprovecharse y quedarse con el dinero, se sabe que él es quien manipula a Ana y le ordena que no le devuelva el dinero a su papá. Cabe destacar que la esposa de Carlos sabe de esta situación, y son todos ellos quien ahora desean que muera don Julio para quedarse con el dinero. De esto hay evidencias, pues la casa cuenta con cámaras de seguridad, y la fiscalía ya tiene conocimiento.

Don Julio vive en constantes amenazas, incluso Erika, la hija discapacitada, también está sufriendo maltrato. Es por eso, que Don Julio acudió a las autoridades para denunciar a Ana, su propia hija, que al parecer lo quiere ver muerto, y a Erika, su hermana discapacitada, intenta dejarla en la calle.
Don Julio es un hombre fuerte y hasta fecha no necesito de sus ahorros, porque se capacitó y al jubilarse ha trabajado la medicina alternativa.

Esto en sucede en la colonia Díaz Ordaz en el municipio de Cosoleacaque al sur de Veracruz. No cabe duda que no hay peor maldición que un hijo sea desleal y traicione la confianza de su padre o madre, o que piensa usted querido seguidor?
