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Adulto de la tercera edad se quedó sin casa y sin dinero; Su esposa e hijos lo abandonaron. 

PorAlcalá Noticias

Mar 7, 2024

Mafer Mortera

Minatitlán

 

A José Salomón se le acabó el dinero cuando perdió su casa, su esposa lo abandonó y sus hijos se marcharon. Hoy el adulto mayor de 86 años vive solo en un cuarto de renta en Minatitlán.

 

Gracias a la pensión de bienestar no vive en la calle, pero para que le rinda el dinero y le alcance para la renta tiene invertir en dulces para luego venderlos afuera de la vecindad ubicada en la calle José María Morelos en la colonia Santa Clara.

 

Esta es la historia de José Salomón, un hombre que le confió a sus hijos su patrimonio, pero un día pidieron un préstamo y no lo pagaron, lo que provocó que perdiera su casa así como también sus ahorros.

 

Originario de Rodríguez Clara, pero radicando en Minatitlán, fue donde trabajó varios años en la CFE, para luego conocer a su esposa y tener cinco hijos.

 

En un abrir y cerrar de ojos perdió todo, su esposa lo abandonó, sus hijos lo dejaron endeudado y se olvidaron de él, solo uno de ellos le acompaña de vez en cuando en ir por los dulces de su venta.

«Todos tienen, pero ahora como yo no tengo dinero ya no soy papá, ni de la familia, es la verdad no miento”, dice José Salomón quien ya aprendió a vivir solo.

 

“Mi hijo pidió prestado un dinero al banco, no pagó y el banco me recogió mi casa”, afirmó José Salomón.

 

Don José ha tenido algunas caídas en su casa, pues es un hombre viejo y cansado, “a veces no puedo levantarme solo y me he quedado dormido en el suelo”, dice.

 

Gracias al apoyo de Andrés Manuel López Obrador, José Salomón recibe desde hace 4 años la pensión bienestar, dinero que invierte en su puesto de dulces.

 

«Don Andrés López Obrador, bendito sea Dios hoy, mañana y siempre por la ayuda que me da y que legalmente ni un presidente ha sido lo que él hasta ahorita”, agradece José.

“El abuelo de la vecindad”, como le dicen, se ha ganado el cariño de la gente y le ayudan comprando dulces.

 

«Antier vino un muchacho y me compro 400 pesos de mercancía porque los iba a regalar a unos niños de una escuela y aparte me dio otros 400 más para mí» comentó.

 

Así vive Don José, en un pequeño cuarto, en donde hay una cama y un poco de ropa, una parrilla eléctrica para hacerse de comer, un ventilador y un baño sin puertas.

 

No ocupa mucho para pasar sus últimos días, y se apega a los buenos recuerdos, por lo tanto conserva una foto de uno de sus hijos junto con su nieta pegados en su ventana.

 

Hasta ahora el quisiera un abrazo de sus hijos para decirles que les ama, que como papá no fue perfecto, que lo material va y viene.

 

Pero por si sus hijos no le vuelven hablar y la muerte le sorprende, ha mencionado que vendan los dulces de su puesto y que de ahí se pague su funeral, pues el se llevará las mejores memorias de su vida y podrá descansar en paz.

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